domingo, 8 de noviembre de 2015

Dependencia de las nuevas tecnologías: el caso de estudio ‘Desconectados.net’

Tras la alegría común que supuso a nivel socio-comunicativo y económico la expansión y masificación de las nuevas tecnologías. Después de que se haya producido el acceso a estos nuevos medios por parte de segmentos sociales anteriormente marginales, se empiezan a estudiar los efectos que produce esta realidad sobre las personas. Desconectados.net es un experimento que trata de profundizar en esta dimensión. ¿Qué ocurre cuando la inmensa mayoría de la población asume las nuevas pautas comportamentales advenidas gracias a estos nuevos medios?
Aquí solo se estudian dos casos concretos, posiblemente no sea conveniente tomar las conclusiones de este experimento desde un punto de vista científico. Sin embargo, es un buen ejemplo de qué tensiones internas produce la imposibilidad de acceder a unas herramientas que se han convertido en una especie de apéndice del sistema neurológico de las personas. Respecto a los nuevos medios se produce una clara dependencia en los usuarios. El continuo contacto con estos crea un hábito, una rutina, una inercia; que en muchos casos restringe los comportamientos anteriores centrados en el mundo de lo vicario.
Hace no demasiados años, los chavales salían de su casa y daban una vuelta por el barrio o por el pueblo. Sin horarios ni acuerdos comunicacionales se encontraba con el resto o parte de sus amigos. Las relaciones sociales y de amistad eran, por lo tanto, más espontáneas. Sin embargo, los grupos de amigos se veían, se juntaban. Ahora, ¿quién sale de su casa sin haber conversado previamente durante varios minutos con otra persona para acordar verse? Los nuevos medios desarrollados al amparo de internet han impregnado buena parte de nuestra cotidianeidad. Ha desaparecido el componente de sorpresa y casualidad en las relaciones sociales. Además, gran parte de nuestro entretenimiento, de la información que consumimos y de la novedad que aprendemos nos llega a través de los medios digitales.
Fuente: cscoia.es
Las redes sociales se han universalizado. Primero empezaron a usarlas las personas más cercanas a la tecnología. Después las personas en edad juvenil. A continuación las personas en edad adulta y los infantes. También se produjo una paulatina interiorización de estas nuevas posibilidades relaciones en aquellas personas que nunca manejaron un ordenador (analfabetos tecnológicos), principalmente las personas en edad madura.
Todos fuimos felices durante unos años. Creímos que todo lo que traía consigo esta nueva realidad era positivo. Nos centramos en los usos y gratificaciones que nos beneficiaban. Se llegó incluso a plantear el final de la anterior sociedad de masas para dar paso a una nueva sociedad postindustrial a la que algunos teóricos dieron el nombre de sociedad de la información. Fueron tiempos excelentes, los usuarios creyeron que el acceso a esta panacea de contenidos diversos online supondría una mayor y mejor democracia. Los antiguos receptores jugaron a ser emisores de mensajes. Sin embargo, quienes realmente se beneficiaron de esto, quienes se frotaron las manos, fueron las compañías dedicadas a fabricar toda clase de componentes electrónicos, las empresas suministradoras de servicios de internet, los desarrolladores de nuevas aplicaciones y herramientas de la red.
Durante estos primeros años pocos tuvieron en cuenta los posibles riesgos que esta nueva pauta traería para el conjunto de la sociedad. Tanto el conjunto de ciudadanos como la mayoría de los estudiosos de la comunicación se quedaron con los aspectos positivos del nuevo medio. Sin embargo, el tiempo mostró que no todo era tan ideal. Que la calidad democrática era la misma que antes. Que el acceso a la información de la mayoría de la ciudadanía era pareja a lo ocurrido previamente.
El contacto continuo y prolongado con el nuevo medio y sus múltiples herramientas se fue introduciendo poco a poco en el ADN de los usuarios. Paulatinamente se fueron utilizando estos dispositivos para todo. Para trabajar, para buscar un empleo, para relacionarnos con las personas a las que conocíamos, para conocer a gente nueva, para entretenernos, para aprender, para informarnos… ¿Qué peligros podía tener este maravilloso mundo?
La dependencia de estas nuevas tecnologías es posiblemente el mayor de los peligros; algo que intenta reflejar el caso de estudio analizado en este trabajo. No obstante, hay muchos otros peligros o disfunciones, como la pérdida de la intimidad o la privacidad de los usuarios. Los engaños de todo tipo que se producen en este mundo virtual y que ponen en peligro la integridad de los usuarios, pero sobre todo, de aquellos que empezaron a utilizar el nuevo medio sin haber aprendido a escapar de sus peligros (virus, acceso a datos bancarios, acceso a información confidencial, fishing, ciberacoso,  etc.).
Muchas de las ideas que se asociaron al nuevo medio son una pantomima. La sociedad de la información es más teórica que real. Desde mi punto de vista seguimos inmersos en una sociedad de masas; bien es cierto que con mayores posibilidades. Pero, también es cierto que la inmensa mayoría de la ciudadanía sigue inmersa en una clara actitud de masa.
Los nuevos medios han universalizado el acceso a determinados contenidos. Han diversificado las fuentes informativas de dichos contenidos. Permiten que cualquier usuario genere sus propios contenidos y los difunda a través de la red. Sin embargo, parece que los tradicionales emisores de informaciones o comunicaciones siguen teniendo un papel preponderante en esta nueva dimensión. Son los viejos medios los que más llegan a los ciudadanos en el nuevo cosmos. Es decir, idealmente todo usuario puede crear un contenido y emitirlo; pero no todos pueden llegar a una audiencia masiva. Además, la enorme cantidad de fuentes informativas a las que cualquier usuario tiene acceso no deja de ser otra dimensión de la masificación en la que este está inmerso ‘sobreabundancia de información’.
Puede que el individualismo de los diferentes sujetos sea el resultado más manifiesto de esta nueva realidad. Cada usuario navega e interactúa individualmente. Cada uno crea un mundo propio, personal e intransferible en la red. Pero la mayoría de estos usuarios actúan de la misma forma, siguiendo las mismas pautas. Se podría hablar de una clase de ‘individualismo masivo’, en el sentido de que todos actuamos de la misma forma.
Fuente: exposalud.net
La dualidad entre ‘comunicación’ entendida como ‘puesta en común’ e ‘información’ como ‘novedad’, puede entenderse en aquel sentido propuesto por Tarde de lo nuevo como propiciando la ‘puesta en común’; es decir, el conocimiento de lo nuevo (conocimiento que deja de ser exclusivo para convertirse en común con la aparición de los medios de comunicación de masas) precede a la puesta en común (basada ya en la transmisión de un conocimiento donde prevalece la instancia emisora y el desnivel de conocimiento dificulta una puesta en común, sino en la opinión sobre una información compartida) y la suscita. Es decir, la información precede a la comunicación y la fomenta. (Carrera. Teoría de la comunicación).
Tal y como defendía Tarde, los nuevos medios de comunicación; así como algunas de sus herramientas, fundamentalmente las redes sociales, se van convertido en un tema de comunicación en las relaciones sociales. Una pareja, un grupo de amigos, desconocidos que coinciden en un lugar… las personas esperan a que se produzca un momento de silencio (¿incómodo?) para sacar sus dispositivos conectados a la red y mostrar algún contenido. Ocurre este hecho con Facebook y Whatsapp. Estas dos redes sociales generan un constante y recurrente tráfico de vídeos y fotografías básicamente, si los miramos desde el prisma de generadores de contenidos para compartir con el interlocutor. Pero hay que tener en cuenta que esto se produce en la esfera del mundo vicario. Un vídeo presentado en el propio teléfono móvil a nuestro grupo de amigos puede generar risas, asco, sorpresa, terror…; toda suerte de reacciones. Son vídeos virales, con una enorme cantidad de visualizaciones y con un origen casi siempre desconocido.
Recientemente se ha comenzado a emitir un anuncio publicitario que recoge esta tendencia comportamental de un usuario de alguno de los variadísimos contenidos suministrados a través de la red. “Vodafone te regala los mejores temas de conversación”, anuncia el spot.
La principal conclusión a la que se llega en esta investigación, basada en un caso de estudio doble, y en coincidencia con los expertos del experimento, es que la autorregulación o autolimitación es la principal solución para este problema social y personal. La dependencia (no sería apropiado denominarlo adicción) de las nuevas tecnologías es un problema que se manifiesta en todos los comportamientos sociales. Las personas, en un entorno vicario y grupal, no saben cuándo dejar de utilizar sus dispositivos tecnológicos.
Quizás todavía sea demasiado pronto para que se llegue a un consenso tácito y social sobre las normas o pautas correctas o convenidas como socialmente educadas en el uso de los dispositivos tecnológicos; sobre todo, un teléfono móvil con acceso a internet, un reproductor de música o una tableta.
Es posible que en el fututo, y cuando se profundice en el estudio del problema, se llegue a este consenso social que dicte las normas de comportamiento cuando se está en un entorno grupal. Tema diferente sería contemplar el comportamiento individual que se desarrolla en la intimidad de cada individuo. Aquí sería mucho más complicado apreciar los momentos en los que determinar que se produce una verdadera dependencia tecnológica.
Supongo que se produce una verdadera dependencia individual cuando se convierte también en una dependencia en el entorno vicario. O quizás cuando te pases casi todo el día frente al ordenador, con el smartphone siempre en la mano, con un auricular permanentemente en la oreja… También cuando una parte importante de tus relaciones sociales están mediatizadas a través de internet.  

¿Por qué estamos dispuestos a subir o compartir fotos cotidianas a través de las redes sociales?

En primer lugar me gustaría destacar las nuevas formas comunicativas y relacionales que ha traído consigo el desarrollo de internet y la expansión de las nuevas tecnologías. En sus primeros años de apogeo, casi todos los perfiles profesionales y amplias capas de las sociedades, vieron en este nuevo medio la posibilidad de una plataforma global, instantánea, gratuita y ‘democratizadora’ en cuanto a las posibilidades de la interacción que ofrece y las posibilidades de participación que otorga a la tradicional audiencia.

Fueron tiempos felices para aquellas personas que disponían de un ordenador y de conexión a internet. Estos, unos pocos privilegiados al principio, descubrieron nuevas formas comunicativas (correo electrónico, chats, etc.) y un número creciente de páginas web en las que podían acceder a contenidos novedosos, originales y de forma inmediata.
En el nuevo siglo, con la progresiva expansión de las nuevas tecnologías  (motivada por el abaratamiento de los soportes tecnológicos), el acceso a internet dejó de estar en manos de las élites tecnológicas (aquellas que tuvieron el dinero suficiente para acceder desde el principio al nuevo medio internet) y poco a poco se fue convirtiendo en un medio masivo. Este fue el comienzo de un cambio trascendente: internet dejó de ser un medio mediado, de acceso limitado y caro; y se convirtió en un medio que permitía a todos sus usuarios participar. Dejó de seguir las pautas tradicionales de la comunicación (emisor-mensaje-receptor) y permitió que el receptor se convirtiera en emisor y el tradicional emisor en receptor.
Ante esta nueva realidad, la respuesta ofrecida por las compañías que de alguna forma u otra querían hacer negocio con la masificación de internet, fue la de permitir a los usuarios crearse un perfil en diferentes redes sociales. Un especie de autobiografía que cada cual iba completando a su antojo, de una forma casi libre y en cierta media anárquica. Sin embargo, estas nuevas redes sociales se fueron asentando y expandiendo. Capas de edades que hasta entonces habían desconfiado de internet, accedieron a este medio y se crearon sus propias cuentas en Facebook, Twitter, y toda suerte de redes sociales.
Parece que quién no aparece en las redes sociales en internet no existe. Hoy en día es sumamente extraña aquella persona que no cuenta con una sola red social. Es el aislado del grupo. El diferente. Nos han creado la necesidad de comunicar y comunicarnos constantemente. Quizás ya no haya posibilidad de revertir la situación. Lo que sí parece claro es que estas nuevas posibilidades comunicativas se han adaptado a nosotros o nosotros nos hemos sometido a ellas y que ya casi todo tiene que ver con ellas, en el sentido de que muchos usuarios comparten tanto lo bueno como lo malo; tanto lo real como lo proyectado, de aquello que les sucede en su día a día.

      ¿Pero qué hace que un usuario de una red social comparta con sus seguidores una fotografía de la cotidianidad?
En primer lugar, la necesidad de sentirse parte de una comunidad; en este caso, de internautas o usuarios de redes sociales. En segundo lugar, podríamos hablar de una especie de necesidad de autopromoción o de relato de su vida cotidiana (relacionado con lo dicho antes en el sentido de que las redes sociales nos permiten escribir nuestra propia biografía online). Es una forma de comunicar, de contar a una masa conocida o no de internautas aquello que estamos haciendo y de generar conversaciones con estos. Pudiera ser una forma de evitar el aislamiento o la soledad de un sujeto con escasos contactos interpersonales. Por último, también podríamos hablar de una forma de ostentación o de un comportamiento con un componente presuntuoso de aquella persona que otorga a su cotidianidad una relevancia que quiere hacer perdurar mediante el uso de las redes sociales.  

Internet como medio de movilización social

Ya se pudo ver en el 11-M del lejano 2004 en Madrid. Lo pudimos ver todos con el 15-M en 2011, en las revoluciones de los países del Norte de África y el contagio a otros países, ricos y pobres. La gente se relaciona, se comunica y se manifiesta de otra forma. Internet, las redes sociales, los blogs y todo el elenco de plataformas y posibilidades individuales y grupales que ofrece la red han cambiado el panorama. La actualidad más inmediata nos lleva al nuevo partido político (Podemos) surgido como consecuencia del creciente descontento social y de las nuevas formas movilizadoras del nuevo siglo.

Parece que no es momento de sindicatos, partidos políticos antiguos, medios de comunicación caducos y sistemas jerárquicos. Parece que la sociedad quiere otras formas. Otros fondos. Otra forma de manifestarse, de quejarse, de hacer política. Todo esto apoyado en las oportunidades posibilitadas por la red en lo que se refiere a la creación de redes o telarañas de personas con inquietudes, opiniones y quejas comunes.
Fuente: mase.es
Considero que la nefasta y perdurable crisis del depravado sistema capitalista occidental está en el origen de las ansias de la sociedad por postularse en contra de una situación que les ha estafado sin que estos se dieran cuenta. No son responsables de la paupérrima situación por la que atraviesa España, pero son los pagadores innatos de los vicios y pecados de otros. Existe el deseo de luchar contra esto; existe también la posibilidad de conectarse e interrelacionarse. Y todo esto en el entorno de la tormenta perfecta, de una crisis coyuntural o estructural, ¿quién lo sabe? De una crisis que ha creado demasiadas desesperanzas.
Los medios de comunicación tradicionales también, desde mi punto de vista, tienen responsabilidad en esta desesperanza. En tiempos de ‘vacas gordas’ se acercaron demasiado al poder, se concentraron demasiado, perdieron muchas veces su norte, su referencia. Dejaron de ser los ‘sabuesos’ que incomodaban, hostigaban y vigilaban los poderes políticos y económicos; y esto los convirtió en cómplices necesarios. La sociedad se ha dado cuenta de esto. Se informa y moviliza de otras formas. Los medios le fallaron y estos ya no van a confiar como antes en los tradicionales medios informativos.
Fuente: es.slideshare.net
Bien es cierto que la información en internet no es todo lo ideal (contrastada y fiable) que debiera ser. Sin embargo, como medio de comunicación ha demostrado un potencial inaudito. Lo saben requetebién los iniciadores de estos nuevos movimientos contestatarios. Estos nuevos líderes o movimientos sociales-políticos-profesionales han sabido percibir una necesidad en la sociedad y algunos parece que están dando las respuestas anheladas. La necesidad hace virtud, más si existe una plataforma que potencie la virtud.
Veremos en qué queda todo esto. Veremos si son movimientos coyunturales o enraizados. Lo que sí quisiera reseñar es la manifiesta necesidad para el periodismo de volver a su esencia. De volver a representar a la sociedad y dejarse de hacer amigos, colegas y colaboradores en las élites. De no ser así, auguro una progresiva pérdida de credibilidad de los medios de comunicación tradicionales y de sus trabajadores en beneficio de las nuevas formas comunicativas. Lo cual, no me cabe duda alguna, me resulta peligroso. 

      Acceso documental 'Indignados', sobre el 15-M

Internet como espacio para el supuesto tránsito de informaciones diversas desde el punto de vista periodístico

Con el desarrollo de internet todos creímos que era una especie de panacea que traería el verdadero flujo libre de informaciones desde cualquier punto del planeta y con carácter inmediato. A todos nos dijeron en las facultades de comunicación que los medios estaban sujetos a fuertes intereses económicos, políticos e ideológicos; y nos aseguraron que internet significaba el fin del panorama. No obstante, parece que todos, o casi todos, pecamos de optimistas.

Esta investigación (Online information sources of political blogs) viene a demostrar que en el fondo (y en la forma) internet aún no se ha convertido en ‘la tierra prometida’ para la libertad y flujo incesante de informaciones periodísticas. Los blogs, al principio considerados como medios de comunicación alternativos a los tradicionales medios, no son más que la proyección parcial y opinativa de su autor. Son pocos los blogs en los que podemos ver una información de calidad y bien contrastada y fundada. Es decir, son pocos los blogs verdaderamente periodísticos a los que podemos acceder.
La investigación que nos ocupa viene a demostrar que los seis blogs más importantes que tratan temas políticos en EE.UU. sustentan sus contenidos en las informaciones recogidas por los medios de comunicación tradicionales. O sea,  que los autores de estos blogs no realizan una labor periodística sino que leen la prensa, escuchan la radio o leen las webs de los medios grandes y las copian y pegan en sus espacios supuestamente informativos. Y además, la investigación demuestra que ni siquiera realizan esta labor de plagio informativo de una forma parcial y distanciada. Muy al contrario, copian y pegan aquello que se solapa con su forma de entender el mundo o con su visión política.
¿Entonces de qué clase de periodismo estamos hablando?, ¿estamos aprovechando las oportunidades que nos brinda internet para contrarrestar la preponderante posición que ocupan los medios tradicionales?, ¿estamos usando todas las herramientas que nos ofrece el novísimo medio en lo que se refiere al lenguaje hipertextual y a las libertades en la acepción más amplia posible?
No, desde mi punto de vista. No solo es que los autores de blogs copien la información de los medios convencionales; es que además dirigen los enlaces (o hipervínculos) a los mismos. ¿Dónde quedaron las fuentes primarias de la información?, ¿dónde está el referenciado a las fuentes informativas en los artículos de los blogs?, ¿es que con la sobreabundancia de ‘informaciones’ que corren a través de internet se acaba con la buena praxis periodística?, ¿cualquiera que escriba un blog se cree periodista?
Sin embargo, no todo es tan oscuro como parece. Los usuarios de internet, en base a su contrastada experiencia fundamentada en el manejo cotidiano del medio, han empezado a tomar con cierta distancia, calma e incredulidad aquellas ‘informaciones’ que les llegan a través de la red. Parece que el grueso de la población todavía no da por ciertas determinadas noticias o hechos hasta que no los ve plasmados en alguno de los medios tradicionales.
En resumen, la credibilidad lo es todo para un periodista, ejerza este su labor en un medio convencional o en el macro cosmos de internet. Y la credibilidad, por suerte, aún sigue del lado de la tradicional práctica del trabajo del profesional de la información. Todo lo demás, desde mi punto de vista, queda fuera del periodismo informativo. Todo lo demás entra en el terreno de la opinión, y la opinión es libre y respetable, pero hay que saber trazar la línea roja en el lugar apropiado. 

Internet como supuesto medio ‘democratizador’ de la comunicación e información

Podemos explicar cómo la nueva tecnología ha influido sobre la sociedad y sobre las formas de producción y generación de contenidos desde el clásico modelo comunicacional basado en emisor-mensaje-receptor. Con internet y los nuevos medios casi todo ha cambiado; sin embargo, los roles continúan. Todos podemos comunicar, pero solo unos pocos llegan a audiencias masivas.

Fuente: relpe.org
Las nuevas tecnologías y el acceso a internet permiten que cualquier persona con acceso a ambas pueda generar una infinidad de contenidos. Es decir, cualquier sujeto que controle los medios de producción puede convertirse en emisor y crear un mensaje (más o menos elaborado, artístico, creativo, veraz o entretenido). No obstante, solo unos pocos consiguen llegar a un número de receptores de carácter masivo. Esta, considero, es la pauta general cuando hablamos de contenidos o creaciones ‘subidas’ a internet. En este nuevo canal podemos acceder (receptores) o ‘subir’ (emisores) una enorme cantidad de trabajos, pero la sobreabundancia de contenidos y la práctica imposibilidad de diferenciar nuestras producciones del resto nos convierte en participantes de “un océano basura”.
Las nuevas tecnologías posibilitan que todo el mundo participe en la generación de contenidos. Basta con tener una idea y compartirla. Es muy positivo que una persona pueda acceder a un artículo periodístico escrito por un residente en Sudáfrica de una forma instantánea, gratuita y con cierta calidad formal. Es muy beneficioso que una pareja a la que separa un océano pueda comunicarse gracias a internet y un par de ordenadores.
Parece que con estas posibilidades ‘democratizadoras’ en el ámbito de la comunicación que han surgido gracias a la red todo el mundo puede ser un artista, un periodista, un músico o un creador de cine. Muchos sujetos creen que “esto lo cambia todo, la industria está muerta”. Pero esto no es cierto, en los medios de comunicación sigue habiendo una serie de empresas que controlan casi toda la información que nos llega, en el mundo del arte sigue existiendo un ambiente claramente elitista y en el mundo del cine un puñado de distribuidoras controla la mayor parte de la producción audiovisual que nos llega. En realidad, de lo que podemos hablar es de un cambio en la producción de contenidos (mensajes), mientras que existen dos modelos de emisión que conviven y en cierta forma se complementan. La audiencia es la misma, pero ahora quiere una oferta de contenidos cada vez más especializada, concreta, barata y fácilmente accesible.
Quien no entienda estos cambios, quien recele de ellos y quien no se adapte, desaparecerá. Debemos utilizar las formas de crear tradicionales y adaptarlas a la nueva realidad. Debemos tener en cuenta que un profesional (periodista, artista, cineasta…) solo puede competir en este mundo digital si genera unos contenidos verdaderamente relevantes, originales, creativos y útiles para la audiencia. Debemos diferenciarnos de la ‘masa de emisores’ haciendo aquello que mejor sabemos hacer combinando nuestros conocimientos con las posibilidades que nos brinda la tecnología. De lo contrario, viviremos mientras coexistan los dos modelos de producción (industrial y postindustrial). Pero cuando el nuevo modelo reemplace al antiguo, moriremos irremediablemente.
En el fondo parece que alguien o algo nos quiere hacer creer que tanto internet como las nuevas tecnologías han creado una sociedad más democrática, participativa, informada, creativa, etc. En cierta forma sí. Pero la práctica demuestra que tanto en la producción industrial como en la postindustrial actuales, las posibilidades de llegar a una audiencia masiva están casi siempre en manos de un puñado de personas.
Fuente: unescritorenapuros.wordpress.com
Son excepcionales y raros los ejemplos de un contenido creado desde el ámbito doméstico o de aficionados que se convierten en algo ‘viral’. Sin duda, estos pocos casos merecen un estudio en profundidad. Cuando alguien ‘cuelga’ algo en internet puede que solo quiera expresarse, de igual modo que cuando alguien escribe un poema en un papel. Pero en este sentido me surgen algunas preguntas, como: ¿se pierde la autoría de los contenidos publicados en internet?, ¿dónde queda la artesanía y exclusividad del arte si este se comparte en internet?, ¿quién es más creativo, el hombre o la máquina?

Se trata, qué duda cabe, de un nuevo panorama apasionante. Cuando los factores productivos cambian, todo cambia a su alrededor. Parece que el cambio más importante radica en que hemos pasado de ser ‘masivos consumidores’ a posibles ‘generadores masivos’. 

Historia del mundo. Episodio 7: ‘La Era Industrial’

IGM: crónica del afán imperialista y de desarrollo interrumpido


El documental, producido por la BBC, nos presenta pinceladas sobre cómo recibe el mundo la revolución industrial. Nos transporta a China, Japón, Gran Bretaña, Estados Unidos, Rusia. En poco más de 50 minutos nos muestra cómo, para explicar la I Guerra Mundial, tenemos que viajar casi un siglo atrás. 

      Japón: del medievo a la industrialización en décadas

Nos situamos en el Japón de 1877, los samuráis se preparan para su última batalla. Dominan el tradicional país nipón desde siempre. No obstante, se enfrentan a un nuevo enemigo: la revolución industrial. “La revolución industrial destierra nuestro mundo rural para crear el mundo moderno”, plantea el trabajo audiovisual.
Japón estuvo durante dos siglos completamente aislado del exterior. Es por ello que los estadounidenses les obligan a aceptar un acuerdo comercial. El objetivo era abrir el mercado nipón. Gracias a este acuerdo da comienzo la industrialización del país. Pero esta nueva pauta de desarrollo es incompatible con lo anterior: los samuráis pierden sus privilegios. En 1905 Japón había avanzado muchísimo en su carrera hacia la industrialización. 

      China: del proteccionismo a la Guerra del Opio

También en el documental se trata el caso de China. El gigante asiático tenía sus fronteras cerradas a las importaciones. Los británicos compraban el té a los chinos y buscaron un bien con el que ganarse al mercado chino. Lo descubrieron, empezaron a comerciar con opio (un producto adictivo que engancha a numerosos nacionales y los ata ya que solo pueden adquirir a los británicos).
Las autoridades chinas prohíben entonces el comercio de opio y como represalia Gran Bretaña desplega su marina. Así es como da comienzo la guerra del opio. El trabajo documental explica que el resultado del conflicto fue favorable para el país europeo gracias a los avances a los que había llegado como consecuencia de la revolución industrial. 

      Gran Bretaña: la cuna de la revolución industrial

En Gran Bretaña se crea la máquina de vapor, que utiliza para funcionar una de las materias primas más importantes en este momento; es decir, el carbón. Otro invento de suma importancia es el ferrocarril, que se utiliza desde el primer momento para transportar la fundamental materia prima.
Las Alianzas previas. Fuente: mediateca.cl
El ferrocarril, pieza clave en la industrialización, es la suma de la máquina de vapor, del desarrollo del acero y del carbón. Las ciudades se industrializan. Durante estas décadas del siglo XIX se produce un fuerte éxodo de la población hacia las urbes. Desde entonces, la industria sustituye a la fuerza típica militar como mecanismo utilizado por los estados para la defensa de sus intereses. 

      EE.UU.: se impone la industrialización por la fuerza

El protagonismo de la mujer. Fuente: agenciasinc.es
Cuando se producen los primeros pasos para el surgimiento de la revolución industrial Estados Unidos cuenta con varios millones de esclavos negros en las explotaciones agrícolas del sur. Los esclavos eran la principal fuerza de trabajo, el motor fundamental de progreso o riqueza. El norte, mucho más industrializado, empieza a ver con malos ojos el modelo de desarrollo de los estados del sur. Este es uno de los factores que explica el estallido de la guerra civil en aquel país. “Fue el fin de la esclavitud, la fuente de riqueza del sur”, asevera con dureza la voz en off que narra el documental. 

      Rusia: revolución e industrialización

Rusia sigue sumida en un pasado rural donde las personas que trabajan la tierra están sujetas al terruño. La propiedad de la tierra está muy concentrada. En 1861 el Zar decide poner fin al feudalismo y servidumbre. En este contexto, casi feudal, entra en escena Tolstoi, un intelectual ruso que contradice a Marx al defender que la revolución del proletariado no tenía por qué comenzar en un país industrial sino que podía estallar en un estado agrario. 

      África: el pastel de las materias primas

La colonización de África. Fuente: timerime.com
Durante el siglo XIX los países industrializados, en su afán por el crecimiento constante, necesitaban un mayor acceso a materias primas. Lo consiguieron; sobre todo los países europeos, a costa de África. El caso paradigmático es el de Bélgica. Su rey Leopoldo II hizo todo lo posible por quedarse con un trozo del pastel africano.
Bélgica llega a controlar una zona del Congo que era casi 90 veces más extensa que el país metropolitano. Sometió a la población autóctona a un régimen de cuasi esclavitud para explotar y comerciar el caucho. Hasta 1901 esta situación de explotación desmedida será el secreto mejor guardado. Por fin, en 1960 los nativos consiguen desprenderse del yugo colonizador belga. 

      La Gran Guerra

“La revolución industrial dejó un legado de progreso, pero también otro de hambre y destrucción”, reconoce el documental. A principios del siglo XX, la carrera de las potencias económicas industriales por hacerse con el dominio del mercado mundial, es una de las causas que explican el estallido de la I Guerra Mundial.
Combatientes de la Gran Guerra. Fuente: culturacolectiva.com. 
La revolución industrial empieza en Inglaterra, pero Alemania pronto toma ventaja y durante las primeras décadas del siglo XX el Káiser alemán va a utilizar este desarrollo con el objetivo de dominar el viejo continente. La revolución industrial había producido la munición necesaria para matar a gran escala, solo hacía falta la voluntad política (se estima que durante la Gran Guerra murieron alrededor de 9 millones de soldados).
Para evitar que EE.UU. entrara en guerra con Alemania, el país europeo instigó a México a empezar un conflicto bélico con su vecino del norte. El descubrimiento de esto hizo que EE.UU. participara en la guerra. Desde este momento podemos hablar de guerra mundial. Por otro lado, Alemania también auspicia la revolución rusa de 1917 contra el Zar. De esta forma los alemanes logran que Rusia salga de la guerra y se centre en sus asuntos internos.
Se podría decir que la I Guerra Mundial fue una disputa imperialista cuya magnitud solo fue posible gracias a los enormes avances de todo tipo surgidos como consecuencia de la revolución industrial. El documental resume en 50 minutos, con solvencia y con una excelente posproducción, los casi 90 años que transcurren entre 1830 y 1918.
      
      Enlace a YouTube: 'Primera Guerra Mundial 1914-1918: El Infierno' 

Imprescindibles: ‘Nosotras que contamos’

Josefina Carabias, precursora de la revolución del periodismo español

Documental que narra el proceso de incorporación de la mujer al mundo del periodismo profesional en España. Toma como referente a la precursora periodista Josefina Carabias, que empezó a ejercer en tiempos de la República y continuó durante los años del franquismo. Son muchas las voces de periodistas femeninas que nos relatan su experiencia como pioneras en un mundo que durante demasiado tiempo fue de hombres.
El documento audiovisual se vale de la figura de Josefina Carabias para contar la progresiva incorporación de la mujer a la esfera pública y al mundo del periodismo. Carabias es considerada la primera periodista profesional de España; es decir, la primera que vive de su profesión. “No es la historia oficial, es la historia real. De cuando una joven, curiosa e inquieta quiso estudiar”, dice el documental; en unos tiempos donde la mujer tenía reservado su papel al cuidado de la familia y del hogar. 

      Josefina Carabias

Nace en Arenas de San Pedro (Ávila). Sociedad conservadora donde las haya, agraria y montañosa. Estudia derecho en los años 20 del siglo pasado; por entonces no había posibilidad de formarse en periodismo. Era una mujer pionera, muy moderna. Durante la II República se topa por primera vez con el periodismo. Publica en ‘Ya’. En los 30 estará en Unión Radio, pero lo deja para volver a trabajar en la prensa. Desde el primer momento Josefina sale a la calle, busca temas sobre los que escribir.
Cuando estalla la guerra se va a Francia debido a que su marido era un político de Izquierda Republicana. Regresa a España en 1942 y se topa con un país diferente. Un país marcado por una férrea dictadura de cariz fascista que relega a la mujer al ámbito doméstico. Es la época gris de las libertades, tanto individuales como colectivas. La etapa negra de nuestro siglo XX, cuando el orden se impone sobre todo lo demás.
Josefina cultiva todo tipo de géneros periodísticos. Tanto es así, que llega a escribir crónicas de fútbol. Fue la primera mujer corresponsal en el extranjero. En 1955 se marcha a Washington. Desde allí manda crónicas costumbristas de la potencia. Años después será corresponsal en París. En 1967 regresa de nuevo a España, donde comienza a ser columnista en ‘Ya’.

      Dictador al hoyo, libertades al boyo

Cuando muere Franco las mujeres empiezan a tener las mismas posibilidades para acceder a la información que los hombres. No obstante, es una igualdad más formal que real, pues hay que tener en cuenta el papel de clara desventaja del que partían. 1975 marca el punto de inflexión en el papel que la sociedad española otorgaba a la mujer.
La democracia trajo consigo la revolución de la mujer, que se negó a seguir enclaustrada en el hogar y empieza a pedir para sí un hueco en el espacio público. La década de los 80 será la clave para este ascenso socio-profesional. Las mujeres, poco a poco, empiezan a ostentar cargos directivos en publicaciones.

      Otras pioneras del periodismo

Otras pioneras que aparecen en el documental son: Rosa María Calaf, Maruja Torres, Covadonga O’Shea, Mercedes Gordón, Pura Ramos, Pilar Narvón, Mary G. Santa Eulalia, Paloma Gómez Borrojo, Carmen Sarmento, Pilar Urbano, July Bustaman, etc. Estas pioneras nos cuentan su experiencia, que también es la de Josefina. Comentan su resistencia frente a una sociedad marcadamente machista. Cuentan cómo sufrían una gran discriminación a todos los niveles por el hecho de querer ser periodistas.
De la mujer en el periodismo se esperaba que obtuvieran más información que un hombre. Esto se debe a que el entrevistado (fuente informativa), al toparse con una mujer, se relajaba y contaba más de lo que quizás debería. Las mujeres “tuvimos un arma de mujer. Ellos (los entrevistados), para darse importancia y demostrar que sabían mucho, se dejaban llevar por las entrevistadoras”, aseguran los testimonios de algunas periodistas tenidas en cuenta en el documental.
Josefina fue el referente, el ejemplo a seguir para todas aquellas mujeres que buscaban un hueco o un impulso en su carrera. Todas tuvieron que sufrir los desdenes de un periodismo considerado terreno vedado. Zona de hombres duros, bebedores y fumadores. Sin embargo, los tiempos cambiaron y con ellos, la mujer.
Documental con una fuerte carga informativa, con numerosos testimonios de periodistas pioneras también. Trabajo que resume el siglo XX en el periodismo español. Parte del caso concreto de Carabias, pero nos narra las aventuras de toda una generación de mujeres que consiguieron hacerse un hueco profesional en el competido mundo del periodismo. Es el ejemplo perfecto para ilustrar cómo la revolución de la mujer trajo la revolución de la sociedad y también del periodismo.

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