domingo, 8 de noviembre de 2015

Internet como supuesto medio ‘democratizador’ de la comunicación e información

Podemos explicar cómo la nueva tecnología ha influido sobre la sociedad y sobre las formas de producción y generación de contenidos desde el clásico modelo comunicacional basado en emisor-mensaje-receptor. Con internet y los nuevos medios casi todo ha cambiado; sin embargo, los roles continúan. Todos podemos comunicar, pero solo unos pocos llegan a audiencias masivas.

Fuente: relpe.org
Las nuevas tecnologías y el acceso a internet permiten que cualquier persona con acceso a ambas pueda generar una infinidad de contenidos. Es decir, cualquier sujeto que controle los medios de producción puede convertirse en emisor y crear un mensaje (más o menos elaborado, artístico, creativo, veraz o entretenido). No obstante, solo unos pocos consiguen llegar a un número de receptores de carácter masivo. Esta, considero, es la pauta general cuando hablamos de contenidos o creaciones ‘subidas’ a internet. En este nuevo canal podemos acceder (receptores) o ‘subir’ (emisores) una enorme cantidad de trabajos, pero la sobreabundancia de contenidos y la práctica imposibilidad de diferenciar nuestras producciones del resto nos convierte en participantes de “un océano basura”.
Las nuevas tecnologías posibilitan que todo el mundo participe en la generación de contenidos. Basta con tener una idea y compartirla. Es muy positivo que una persona pueda acceder a un artículo periodístico escrito por un residente en Sudáfrica de una forma instantánea, gratuita y con cierta calidad formal. Es muy beneficioso que una pareja a la que separa un océano pueda comunicarse gracias a internet y un par de ordenadores.
Parece que con estas posibilidades ‘democratizadoras’ en el ámbito de la comunicación que han surgido gracias a la red todo el mundo puede ser un artista, un periodista, un músico o un creador de cine. Muchos sujetos creen que “esto lo cambia todo, la industria está muerta”. Pero esto no es cierto, en los medios de comunicación sigue habiendo una serie de empresas que controlan casi toda la información que nos llega, en el mundo del arte sigue existiendo un ambiente claramente elitista y en el mundo del cine un puñado de distribuidoras controla la mayor parte de la producción audiovisual que nos llega. En realidad, de lo que podemos hablar es de un cambio en la producción de contenidos (mensajes), mientras que existen dos modelos de emisión que conviven y en cierta forma se complementan. La audiencia es la misma, pero ahora quiere una oferta de contenidos cada vez más especializada, concreta, barata y fácilmente accesible.
Quien no entienda estos cambios, quien recele de ellos y quien no se adapte, desaparecerá. Debemos utilizar las formas de crear tradicionales y adaptarlas a la nueva realidad. Debemos tener en cuenta que un profesional (periodista, artista, cineasta…) solo puede competir en este mundo digital si genera unos contenidos verdaderamente relevantes, originales, creativos y útiles para la audiencia. Debemos diferenciarnos de la ‘masa de emisores’ haciendo aquello que mejor sabemos hacer combinando nuestros conocimientos con las posibilidades que nos brinda la tecnología. De lo contrario, viviremos mientras coexistan los dos modelos de producción (industrial y postindustrial). Pero cuando el nuevo modelo reemplace al antiguo, moriremos irremediablemente.
En el fondo parece que alguien o algo nos quiere hacer creer que tanto internet como las nuevas tecnologías han creado una sociedad más democrática, participativa, informada, creativa, etc. En cierta forma sí. Pero la práctica demuestra que tanto en la producción industrial como en la postindustrial actuales, las posibilidades de llegar a una audiencia masiva están casi siempre en manos de un puñado de personas.
Fuente: unescritorenapuros.wordpress.com
Son excepcionales y raros los ejemplos de un contenido creado desde el ámbito doméstico o de aficionados que se convierten en algo ‘viral’. Sin duda, estos pocos casos merecen un estudio en profundidad. Cuando alguien ‘cuelga’ algo en internet puede que solo quiera expresarse, de igual modo que cuando alguien escribe un poema en un papel. Pero en este sentido me surgen algunas preguntas, como: ¿se pierde la autoría de los contenidos publicados en internet?, ¿dónde queda la artesanía y exclusividad del arte si este se comparte en internet?, ¿quién es más creativo, el hombre o la máquina?

Se trata, qué duda cabe, de un nuevo panorama apasionante. Cuando los factores productivos cambian, todo cambia a su alrededor. Parece que el cambio más importante radica en que hemos pasado de ser ‘masivos consumidores’ a posibles ‘generadores masivos’. 

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