Más de tres décadas de conflicto en el
Sáhara Occidental
Tras ser declarado persona non grata por el gobierno marroquí, Luis
de Vega, corresponsal de ABC en Marruecos, dio una conferencia en la Facultad de
Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid la pasada
semana.
En esta conferencia, el corresponsal español
más veterano en Marruecos, compartió sus experiencias y puntos de vista con los
estudiantes de periodismo de la citada universidad. En el intercambio de ideas
no faltó el tema saharaui y la consideración del periodista como persona non grata por parte de
Marruecos.
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| Fuente: abc.es/fotos |
“El conflicto del Sáhara lleva olvidado 35
años”, señaló el periodista. Desde que España abandonara la región del Sáhara
Occidental en 1975 y pusiera así fin a más de seis décadas de colonización, esta
región ha estado ocupada por Marruecos. Durante el proceso de descolonización
del Sáhara, la ONU (Organización de Naciones Unidas) pidió a España que
celebrara un referéndum sobre la independencia de la región. Sin embargo, con un
Franco agonizante, España salió de la región sin mirar hacia atrás. De esta
forma, los saharauis fueron dejados a su suerte, fueron abandonados en el
olvido.
Días antes de la muerte de Franco, el rey
marroquí Hassan II organiza la Marcha Verde e invade la antigua provincia
española. Poco después Marruecos y Mauritania se repartieron el territorio
acordando que los dos tercios del norte pasarían a control alauí y el terreno
restante pasaría a soberanía mauritana. En 1979 el Frente Polisario
(organización que lucha por la independencia del pueblo saharaui) y el gobierno
de Mauritania llegaron a un acuerdo según el cual el control de la zona sur del
Sáhara pasaría a ser controlado por el Frente Polisario. La respuesta de
Marruecos fue aislar el sur mediante la construcción de un muro 2720 km que
separase las dos zonas; el norte estaría controlado por Marruecos, y es sur por
el Frente Polisario.
Desde el principio Marruecos se mostró
interesado por las riquezas naturales de la zona, de esta forma controla y
explota las reservas de fosfatos (las más ricas del mundo), la arena y planea el
control de los posibles yacimientos de cruzo de la zona.
Al mismo tiempo que Marruecos se asentaba en el
territorio saharaui, gran parte de la población autóctona huyó de la zona. La invasión marroquí obligó
a decenas de miles de saharauis a huir al desierto argelino y vivir en campos de
refugiados, localizados en la región de Tinduf, al sur de Argelia. Se calcula
que viven en estos campos en medio del desierto unas 160.000 personas.
Las condiciones en que vive el pueblo saharaui
desplazado son pésimas, en medio del desierto con una temperatura que supera en
muchos casos los 50º de máxima y -10º de
mínima. Los refugiados saharauis viven casi en exclusiva de la ayuda
internacional, tienen que soportar
grandes sequías en medio del desierto y únicamente cuentan con las jaimas (tiendas tradicionales de la zona
fabricadas con piel de camello).
“A nadie le interesa que allí (el Sáhara) haya
un país nuevo”, afirmaba Luis de Vega. La comunidad internacional ha evitado
tocar el tema saharaui de forma reiterada. A pesar de que, en palabras de Luis
de Vega: “los saharauis tienen la ley en el papel” ningún país ha decidido
ayudar de forma activa a la población saharaui. La principal ayuda con la que
cuenta este pueblo es la de las múltiples ONGs que colaboran con ellos y la
opinión pública del mundo occidental.
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| Fuente: tendencias21.net/ |
A pesar de que no hay ni un solo país que
reconozca la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, la comunidad
internacional permanece de brazos cruzados mientras Marruecos controla la región
utilizando la fuerza cuando consideran que es necesario. En los últimos días ha
aumentado la situación de tensión en la zona de dominio marroquí como
consecuencia de las protestas. Todo comenzó cuando unos 20.000 saharauis
instalaron el campamento de Gdeim
Izik, situado a las afueras de El Aiún. Las protestas iban contra las malas
condiciones sociales en las que se ven obligados a vivir; sin embargo, Marruecos
tildó estas protestas de pro-independentistas y utilizó la fuerza para
reprimirlas. Para ello utilizaron gases lacrimógenos y helicópteros desde los
que han disparado a la población desarmada. Las autoridades marroquíes
procedieron también a desalojar e incendiar las jaimas donde se refugiaban los
saharauis. Mientras que el Frente Polisario habla de 13 muertos, las autoridades
alauitas cifran en dos las personas fallecidas en el asalto, ambos miembros de
las fuerzas policiales asaltantes. Lo cierto es que las informaciones continúan
siendo difusas y nadie sabe realmente qué está ocurriendo en la zona, ya que
Marruecos ha cerrado toda posibilidad de acercamiento por parte de los
periodistas extranjeros.
Marruecos ha impedido el paso a la mayor parte
de los periodistas interesados en cubrir la noticia de las protestas saharauis y
la respuesta marroquí. Las técnicas utilizadas por las autoridades marroquíes
para impedir la libertad de información han consistido en silenciar a los
informadores y para ello han cancelado numerosos billetes de avión de
periodistas. A pesar de esto, algunos periodistas consiguieron burlar el cerrojo
informativo y lograron llegar a la zona e informar de primera mano de los
acontecimientos. Pero todos los intentos de elaborar una información veraz y
realista de los hechos por parte de la prensa internacional (fundamentalmente
española) han sido bloqueados y Marruecos ha expulsado a todos los informadores
desplazados en la zona.
El caso de Luis de Vega, es un perfecto ejemplo
de falta de información en Marruecos y de la expulsión de informadores
internacionales del país. El periodista español ha sido durante 8 años
corresponsal del diario ABC en Marruecos; sin embargo, en los últimos días las
autoridades marroquíes lo han declarado persona non grata, lo que significa que
no podrá ejercer como periodista dentro del territorio marroquí. La decisión del
país norafricano se debe a los intentos de Luis de Vega de cubrir la información
sobre el conflicto saharaui.
“Me quitan la acreditación por cubrir el
conflicto del Sáhara Occidental, Marruecos no acepta que tratemos la información
de forma poliédrica, con diversas fuentes”, afirmaba Luis de Vega en la
conferencia ante estudiantes de periodismo. En la misma línea, el corresponsal
llega a advertir de que “se puede llegar a dar el caso de que las autoridades
marroquíes decidan quienes cubren la información en su
país”.
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| Fuente: elmundo.es/elmundo |
Ante esta situación de falta de libertad
informativa en el país vecino, el gobierno español no ha hecho ni la más tibia
condena. “Tengo muy poca confianza en que las autoridades españolas hagan algo por mí”, confesaba el periodista
Luis de Vega. España no condena las actuaciones marroquíes porque pesan más los
intereses comerciales entre ambos países que los derechos de unos miles de
personas. Las relaciones entre Marruecos y la UE son privilegiadas y sólo
Noruega y Suecia presionan a sus empresas para que no se relacionen
comercialmente con Marruecos. En palabras del corresponsal en Marruecos: “Este
conflicto interesa a muy poca gente, es un conflicto que no supone una amenaza
real para los países principales”.
Cuando el Partido Socialista Obrero Español
subió al poder en 2004 se dio prioridad a un cambio de política respecto de las
grandes tensiones que mantuvieron los antiguos dirigentes populares con el reino
africano. “España está encantada con que el vacío que dejó haya sido ocupado por
Marruecos, al gobierno actual le da pánico Marruecos”, opinaba el periodista
español. España mantiene importantes
relaciones con el país vecino, en los últimos años se han firmado por parte de
los dos países acuerdos en materia de colaboración antiterrorista, medidas para
combatir el narcotráfico y se han estrechado más las relaciones comerciales
entre los dos países. “Los dirigentes españoles
entienden que hay que vender el Sáhara por todo esto”, manifestaba el
corresponsal en la conferencia.
Tras la precipitada e ineficaz descolonización
del Sáhara en 1975, ninguno de los gobiernos democráticos españoles ha querido
hacerse cargo de la situación del Sáhara. La solución parecía estar en la
celebración de un referéndum sobre la independencia de la zona, pero no se ha
llegado a ningún acuerdo entre las partes interesadas. El Frente Polisario exige
que se celebre el referéndum entre los miembros del censo de 1974 (cuando la
inmensa mayoría de la población era saharaui); sin embargo, el gobierno marroquí
pretende que se celebre el referéndum con el censo actual. Según Luis de Vega:
“en la actualidad hay en torno a un 25% de población saharaui y alrededor de un
75% de población marroquí; con lo que si se celebrase el referéndum, este
estaría contaminado con un censo diferente”. Aún así, el gobierno marroquí no
está interesado en celebrar la citada
consulta.
“No hay ninguna posibilidad de que veamos un
estado saharaui independiente”, confesaba Luis de Vega. El tema saharaui no es
un problema para la mayor parte de la comunidad internacional que no hace nada
para solucionarlo. El problema saharaui sólo importa a los pocos miles de
saharauis que claman por su libertad y luchan por configurarse como un pueblo
independiente con un territorio propio.
Las últimas palabras de Luis de Vega en la
conferencia ante aspirantes a periodistas fueron: “Lo que quiere el pueblo
saharaui al fin y al cabo es vivir bien”. Sin embargo, quienes podrían hacer
algo para solucionar este conflicto miran hacia otro lado. La única esperanza de
la población saharaui es que la opinión pública internacional se movilice y
obligue a sus dirigentes a mirar hacia este conflicto; pero es difícil movilizar
a la sociedad occidental sin informaciones veraces sobre el conflicto. En este
sentido, el gobierno marroquí está consiguiendo silenciar el conflicto y
censurar la información. Todo esto pone de manifiesto que el pueblo saharaui es un pueblo abandonado a
su suerte en medio del desierto, un pueblo abandonado en el
olvido.



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