lunes, 9 de abril de 2012

Esperpento patrio


La amnistía fiscal  del Gobierno busca recaudar el 10% de lo defraudado

La necesidad de hacer caja en este país es total. El gobierno ha decidido abrir las puertas a una amnistía fiscal que beneficiará, como siempre, a los más ricos. Aquellos eruditos y avanzados que saben hacer ingeniería financiera y a los que nunca verás en la cola del médico de la Seguridad Social. Todo esto al mismo tiempo que de Guindos, pone la guinda en el pastel que nos van a meter a cucharadas forzadas y empieza a hablar del copago en sanidad.

Fuente: elcuadernodeunizquierdista.blogspot.com.es/
Vivimos en un país cañí y de pandereta. De los Pirineos hacia arriba se nos critica por todos lados y en todos los ámbitos. El nuevo Gobierno justifica la situación echando balones fuera y culpa al anterior ejecutivo socialista. Lo mismo que el magnánimo Sarkozy, que intenta remontar en las encuestas a costa de practicar su deporte preferido: la hipocresía. España no remonta cabeza ni lo hará mientras el esperpento siga formando parte de la política nacional.

Con la amnistía fiscal, el que un día decidió llevarse el dinero a otro país (un paraíso fiscal, por ejemplo) o quien escondió billetes de 500 en el colchón sin pasar por el fisco, regularizará su situación con total confidencialidad. La contrapartida es abonar al Gobierno el 10% de las cantidades defraudadas. Con esta norma se espera recaudar unos 3.250 millones de euros. Una cantidad absurda si tenemos en cuenta que la economía sumergida en España ronda el 23% del PIB. Pero esto no importa, nadie dice nada, nadie lo critica. Todos tocamos la pandereta al compás que nos marcan desde arriba.

Fernández Vara, ex presidente de Extremadura se avergüenza de
la amnistía del Gobierno que indulta a todos los delincuentes de
cuello blanco.                                              Fuente: noticias.terra.es
Este tipo de medidas pueden suponer el reporte de unos cuantos millones de euros a nuestro país, pero ¿cuántos otros millones se pierden?, ¿dónde está el componente moral de esta norma? Al mismo tiempo los ciudadanos honrados y que pagan sus impuestos escrupulosamente sufren medidas que estrangulan la economía del país en general y la suya en particular. Los bancos no pasan ni una, prueba de ello son las decenas de miles de familias echadas de sus casas sin contemplaciones. El gobierno tampoco, sube los impuestos, reduce la inversión pública y “ajusta”, cuando no elimina, algunas prestaciones fundamentales para el buen estado de los ciudadanos. 

Estos contribuyentes tienen que contemplar atónitos a algunos personajes propios de “Alicia en el país de las maravillas” que protagonizan verdaderos esperpentos nacionales. Es el caso de la autoproclamada alcaldesa de la capital patria. La Botella, que tiene un despacho más grande que el del presidente de Estados Unidos y que cuenta con un mayordomo privado para servirle café, entre otros muchos privilegios. Ante semejantes casos que demuestran que nuestro país  “is different” solo puedo preguntarme: ¿quién nos amnistía a nosotros frente a esta esperpéntica realidad?



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Translate