La amnistía fiscal del Gobierno busca recaudar el 10% de lo defraudado
La necesidad de hacer caja en
este país es total. El gobierno ha decidido abrir las puertas a una amnistía
fiscal que beneficiará, como siempre, a los más ricos. Aquellos eruditos y
avanzados que saben hacer ingeniería financiera y a los que nunca verás en la
cola del médico de la Seguridad Social. Todo esto al mismo tiempo que de
Guindos, pone la guinda en el pastel que nos van a meter a cucharadas forzadas
y empieza a hablar del copago en sanidad.
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| Fuente: elcuadernodeunizquierdista.blogspot.com.es/ |
Vivimos en un país cañí y de
pandereta. De los Pirineos hacia arriba se nos critica por todos lados y en
todos los ámbitos. El nuevo Gobierno justifica la situación echando balones fuera
y culpa al anterior ejecutivo socialista. Lo mismo que el magnánimo Sarkozy,
que intenta remontar en las encuestas a costa de practicar su deporte
preferido: la hipocresía. España no remonta cabeza ni lo hará mientras el
esperpento siga formando parte de la política nacional.
Con la amnistía fiscal, el que
un día decidió llevarse el dinero a otro país (un paraíso fiscal, por ejemplo)
o quien escondió billetes de 500 en el colchón sin pasar por el fisco,
regularizará su situación con total confidencialidad. La contrapartida es
abonar al Gobierno el 10% de las cantidades defraudadas. Con esta norma se
espera recaudar unos 3.250 millones de euros. Una cantidad absurda si tenemos
en cuenta que la economía sumergida en España ronda el 23% del PIB. Pero esto
no importa, nadie dice nada, nadie lo critica. Todos tocamos la pandereta al
compás que nos marcan desde arriba.
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| Fernández Vara, ex presidente de Extremadura se avergüenza de la amnistía del Gobierno que indulta a todos los delincuentes de cuello blanco. Fuente: noticias.terra.es |
Este tipo de medidas pueden
suponer el reporte de unos cuantos millones de euros a nuestro país, pero
¿cuántos otros millones se pierden?, ¿dónde está el componente moral de esta
norma? Al mismo tiempo los ciudadanos honrados y que pagan sus impuestos escrupulosamente
sufren medidas que estrangulan la economía del país en general y la suya en
particular. Los bancos no pasan ni una, prueba de ello son las decenas de miles
de familias echadas de sus casas sin contemplaciones. El gobierno tampoco, sube
los impuestos, reduce la inversión pública y “ajusta”, cuando no elimina,
algunas prestaciones fundamentales para el buen estado de los ciudadanos.
Estos contribuyentes tienen que
contemplar atónitos a algunos personajes propios de “Alicia en el país de las
maravillas” que protagonizan verdaderos esperpentos nacionales. Es el caso de
la autoproclamada alcaldesa de la capital patria. La Botella, que tiene un despacho más grande que el del presidente
de Estados Unidos y que cuenta con un mayordomo privado para servirle café,
entre otros muchos privilegios. Ante semejantes casos que demuestran que
nuestro país “is different” solo puedo
preguntarme: ¿quién nos amnistía a nosotros frente a esta esperpéntica
realidad?


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