La baja presión impositiva de la región lastra su modernización e impide la igualdad social
“América Latina, si bien no es la región más
pobre, si es, después de África, la más desigual del mundo”, esa es la
conclusión a la que ha llegado el Programa EUROsociaL de la Comisión Europea.
Esta desigualdad se plasma sobre todo en la fiscalidad regresiva de gran parte
de los países de la región, en la evasión de impuestos y en la economía
sumergida.
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| Fuente: elciudadano.cl |
La mejora en la recaudación fiscal
es una de las materias pendientes de Latinoamérica. La presión fiscal en la
región representa el 18,3% del PIB, frente al 36,2% de los países de la OCDE
(Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) y la recaudación
por impuestos directos en la región supone el 5,6% del PIB, frente al 15,3% de
la media de la OCDE. En Latinoamérica se da más importancia a los impuestos
indirectos, aquellos que gravan por igual a ricos y pobres y se lleva a cabo una
política fiscal regresiva en la que se ha bajado el tipo máximo del IRPF del
45-55% en los ochenta al 25-30%. Según diversos expertos en la materia, la baja
presión impositiva frena la modernización de las economías e impide la
consolidación de sociedades más igualitarias.
En Latinoamérica la mayor parte de
los impuestos recaen sobre las empresas, y no tanto sobre las personas; esto
supone un importante lastre para la localización de empresas en la zona. Además,
conviven en la región dos realidades bien diferenciadas; por una parte, el 13,7%
de la población vive en una situación de pobreza extrema y el 30% de la
población más pobre dispone tan solo del 7,5% de la renta nacional; por otra
parte, el 5% más rico ostenta el 75% de la riqueza nacional, según el programa
HABITAT de la ONU (Programa de las Naciones Unidas Para los Asentamientos
Urbanos).
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| Fuente: eastwebside.com |
La Secretaria Ejecutiva de CEPAL
(Comisión Económica Para Latinoamérica y Caribe), Alicia Bárcena, ha dicho que:
“Latinoamérica no podrá cumplir con los objetivos del milenio sino supera la
asignatura pendiente de revisar su sistema fiscal”. Y es que en esta región no
sólo son muy bajos los impuestos directos, sino que también gran parte de la
población evade impuestos. Según datos de CEPAL, el 43% de la economía
latinoamericana no paga impuestos directos. El Estado de México no recauda el
41,6% de lo que debería, en Argentina el fraude llega a los 10.535 millones de
euros y en Chile no se recauda el 47,4%. Si se acabase con el fraude en el IRPF
de estos tres países, en sólo dos años se obtendrían los recursos necesarios
para acabar con la desigualdad educativa en toda la región, la misma cantidad
que se comprometieron a aportar los
ministros de educación latinoamericanos a lo largo de diez años, para reducir la
inequidad en la educación.
La presión fiscal más alta, el
mayor peso de los impuestos directos y el menor fraude tributario llevan a que
los países desarrollados logren mejorar la distribución de los ingresos. En el
caso latinoamericano ocurre todo lo contrario: economía sumergida, ineficacia de
los estados a la hora de controlar la evasión y políticas populistas que evitan
a toda costa la subida de los impuestos directos, hacen de la región una de las
más desiguales del mundo. Las autoridades latinoamericanas han puesto mayor
énfasis en la vigilancia del pago del IVA porque es más sencillo de recaudar y
se han nutrido de los gravámenes de las materias primas de la región.
Hay diferencias entre los
distintos países de América Latina en cuanto a la carga tributaria, así Brasil,
Argentina y Uruguay figuran entre los países con mayor carga tributaria; en el
lado contrario tenemos a México, Haití y Guatemala. Solo Brasil, Argentina y
Nicaragua recaudan más de lo
previsto.
Como sentencia el Programa EUROsociaL: “la
crisis debe ser concebida como una oportunidad para replantearse el modelo
actual de la fiscalidad en América Latina y promover reformas estructurales que
contribuyan al objetivo de la cohesión social”. Aumentar los impuestos directos,
controlar y castigar la evasión fiscal y dejar de depender de los impuestos
extra de las materias primas son algunas de las soluciones para evitar que
Latinoamérica siga siendo una de las regiones más desiguales del mundo.


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