La tradicional distinción de los
géneros propios del periodismo es algo obsoleto y anticuado. Ya no tiene
vigencia semejante tríptico integrado por información, interpretación y opinión.
En la actualidad todo se conjuga y aúna en un mismo texto, el texto
periodístico.
También merece ser destacada la paulatina fusión que
se produce en el periodismo entre información y publicidad. Si somos habituales
consumidores de prensa, podemos ver cómo cada vez es más frecuente que junto a
una información aparezca una columna, media página o incluso una página de
publicidad encubierta. El mecanismo que se utiliza para semejante engaño
consiste en imitar el estilo y la forma periodística por parte del texto
publicitario.
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| Fuente: genperiodisticos401110-12.blogspot.com.es/ |
El periodista del siglo veintiuno, al escribir un
artículo hace una pequeña introducción en la que nos da información para
contextualizar el asunto sobre el que versa su artículo. A continuación pasa a
interpretar el tema, y para ello da una explicación de tal modo que el lector
puede entender las causas y consecuencias de lo sucedido, para terminar dando
una opinión más o menos sutil, dependiendo del medio, en la que el periodista
enfoca la información e interpretación para que tengan consonancia con la línea
ideológica o con los intereses del medio para el que
trabaja.
Pero esto que sucede no es nada extraño, responde
únicamente a la propia dinámica que ha ido adquiriendo el periodismo a lo largo
de su historia. Estamos ahora en una etapa en la que el consumidor de prensa
busca aquello que refuerza sus ideales y valores morales y, claro está que para
que el periodismo exista tiene que estar asociado a una empresa informativa, y
toda empresa, sea cual sea su naturaleza busca obtener beneficios. Por todo esto
se mezclan los géneros periodísticos de tal modo que el lector obtiene
información, una interpretación y sale reforzado de la lectura de prensa. Y es
probable que vuelva a consumir ese medio en un
futuro.
La única solución que se me ocurre para poner fin a
esta situación pasa por hacer una reflexión por parte de los periodistas y de la
sociedad en general sobre qué tipo de prensa queremos, pues qué queremos: ¿leer
lo que queremos leer? O, ¿leer aquello que ocurre, tal y como
ocurre?.

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