El periodismo, el arte de
escribir y contar la realidad del acontecer tiene cuatro campos: el audio, el
vídeo, el texto y la imagen. Informar mediante la plasmación de la realidad en
una imagen se ha venido a llamar fotoperiodismo y este fue el tema de la
conferencia que tuvo lugar ayer en el salón de actos de la Facultad de Ciencias
de la Información de la UCM (Universidad Complutense de Madrid).
En esta conferencia, una
vez que se solucionaron los problemas técnicos, participaron reconocimos
fotoperiodistas como Diego Caballo, “una institución del periodismo gráfico” en
palabras del profesor del Moral, quien continuó presentado al conferenciante
diciendo que es el hombre gráfico de la Agencia EFE.
“El desarrollo de la
fotografía significó autenticidad y veracidad en la información”, manifestó
Diego Caballo. Una buena foto debe informar, imponer y emocionar y no sólo
tiene que pasar por el subconsciente, también tiene que llegar al corazón,
defendió el conferenciante. El experto fotógrafo continuó definiendo, ante los
estudiantes presentes en la conferencia, las cualidades que debe tener una
buena foto, y en este sentido argumentó que la buena foto elimina la “paja” del
texto y ayuda a recopilar información y emociones; además, a diferencia del
texto, la foto es más reflexiva, incluso más que una imagen en movimiento,
sostuvo Diego Caballo.
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| Diego y Daniel Caballo. Fuente: revistaperiodistas.com |
Pero el fotógrafo no sólo
habló de la captación de imágenes, también dedicó unas palabras a la labor
informativa en lugares con conflictos bélicos. “Los periodistas que narran una
guerra se pueden contar con los dedos de las dos manos porque muchos lo cuentan
desde la habitación de sus hoteles”, criticó Diego Caballo en la conferencia. Y
prosiguió aconsejando a los futuros periodistas congregados en el salón de
actos de la Facultad de Ciencias de la Información que “el sueño empresarial de
la comunicación es la polivalencia, tienes que hacer de todo pero es difícil
ser bueno en todos los campos de la comunicación y por ello hay que caminar
hacia la especialización”. En un momento en el que las innovaciones
tecnológicas se han convertido en una herramienta esencial para el periodista,
el conferenciante abdujo a la especialización como el único camino posible para
que el periodista se adapte a las circunstancias cambiantes de su labor.
“Especialización es el futuro, tenemos que dominar la técnica para evitar que
la técnica nos domine a nosotros”, dijo el fotoperiodista.
Diego Caballo definió al
periodista como “el intermediario entre lo que pasa y la gente” y terminó su
intervención alegando que en el fotoperiodismo hay que sentir lo que se quiere
contar porque “sin sentimiento no hay foto”, pero también “debemos saber
distinguirnos del ruido”, en clara alusión al sensacionalismo fotográfico que
cae en el morbo para causar más impacto en la sociedad.
A continuación tomó la
palabra en la conferencia Antonio Cabello, director de la revista Arte Fotográfico, quien habló de la
dificultad que existe para sacar a la luz una revista en papel especializada en
contenidos fotográficos. Y es que, “a pesar de las nuevas tecnologías, la
publicación de revistas gráficas es muy lenta y además los contenidos pueden
quedar obsoletos muy pronto”, reconoció el director de Arte Fotográfico.
Sobre la labor del
periodista dedicado a contar lo que sucede con imágenes advirtió que no puede
existir ninguna manipulación. “El fotógrafo tiene que estar tan presente en la
acción que su propio sudor impregnará la fotografía”, describió Antonio
Cabello.
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| Antonio Cabello. Fuente: antoniocabello.info |
Cuando terminó la
intervención de Cabello se proyectaron diferentes fotografías de la revista. La
mayor parte pertenecían a conflictos,
masacres o desastres naturales. Los alumnos y profesores presentes allí
pudieron ver fotografías muy impactantes y emocionantes, muchas de ellas
llegaban a lo más hondo del ser humano porque no es fácil ser indiferente ante
imágenes del atentado del 11 de marzo de Madrid o no sentir un escalofrío al
ver el sufrimiento humano causado por los múltiples conflictos bélicos del
momento.
Después fue el turno de
Daniel Caballo que habló de La fotografía
en los grandes desastres, donde trató los atentados terroristas de Nueva
York, Madrid y Londres desde el punto de vista de la ética profesional. “No son
los disparos de armas de fuego los que nos suelen despertar sino que
despertamos por la fotografía, que tiene un gran carácter reflexivo”, defendió
el fotógrafo en la conferencia.
Ante momentos de crisis
humanitaria y necesidad, ¿debe el fotógrafo presente intervenir o debe ser un
observador imparcial? Así planteó Daniel Caballo el conflicto interior y social
al que se enfrenta todo periodista en su que hacer. Y en relación a esto
comenzó a describir el diferente tratamiento que habían dado a los tres
atentados en lo que a la publicación de fotografías se refiere.
“En el 11-S hubo bastantes
imágenes de las torres cayendo, todas fueron vistas generales y no se pudieron
ver imágenes de muertos. Un hombre que se tira de la torre para no morir
quemado es la única imagen de muerte que hemos podido ver sobre este
acontecimiento”, objetó el conferenciante. En las imágenes de los atentados de
Nueva York hubo una gran censura. “Fueron fotografías gubernamentales que el
gobierno no dejó publicar, en ningún caso vimos sangre”, criticó el
fotoperiodista.
“El 11-M presenta el caso
contrario, son fotografías sin morbo y que retratan muy bien cómo deben
plasmarse las imágenes de dolor”, sostuvo Daniel Caballo ante los futuros
periodistas presentes en la conferencia. Y prosiguió diciendo: “lo que no se
puede hacer es manipular la fotografía para que cuente lo que queremos”. Las
que en ningún caso se deben publicar son fotografías que caen en el morbo,
aunque el fotógrafo las tiene que hacer, reconoció el conferenciante. “En los
atentados del 11-M, más que censura gubernamental hubo un gran autocontrol por
parte de los medios”, defendió.
“Sobre el 7-J no hay una
gran cantidad de fotos, casi todas son de planos generales donde los
ciudadanos se convirtieron en
informadores”, dijo Daniel Caballo. Y antes de terminar su intervención planteó
la pregunta: “¿Nos conciencia más una imagen si salen muertos? Para responder a
esta pregunta el fotoperiodista citó a Hans Jonas: “el autocontrol del
profesional se presenta como la forma ideal para evitar posibles disfunciones
en la ética”. Antes de ceder la palabra, Caballo hizo una advertencia: “muchas
de las imágenes de muerte y sangre provocan repulsa en la gente y pueden hacer
que pasen página, por eso hay que pensar muy bien qué imagen damos”.
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| Agustín Catalán. Fuente: LinkedIn. |
El último conferenciante
en intervenir fue Agustín Catalán, fotógrafo del Periódico de Catalunya que en
los últimos años ha cubierto gran parte de los conflictos armados. Catalán
habló de sus vivencias como periodista en el sur de Afganistán dentro de las
brigadas canadienses y entró en el debate antes planteado por Daniel Cabello
sobre el rol que juega el fotógrafo cuando tiene ante el objetivo de su cámara
a personas sufriendo. “Un periodista es un testigo, y un testigo siempre es una
persona incómoda, yo creo que el fotógrafo tiene que pasar desapercibido”,
defendió el trabajador del Periódico de Catalunya.
Agustín Catalán también
habló de lo que debe hacer un buen fotógrafo ante situaciones difíciles y dijo:
“un fotógrafo tiene que tener la suficiente sangre fría como para contar
mediante la imagen lo que pasa; ante momentos complejos en un primer momento
sacas fotos impulsivamente pero después en frío tienes que reflexionar”.
Tras la conferencia se
abrió un turno de preguntas en el que se trataron sobre todo temas técnicos
relacionados con los componentes de las cámaras fotográficas, trucos para
mejorar la calidad de la imagen sin caer en la manipulación y asuntos enfocados
a las vivencias personales de los fotógrafos que dieron la conferencia. Cuando
todo terminó el numeroso público presente en el salón de actos de la Facultad
de comunicación de la UCM irrumpió en sonoros aplausos.
Reflexión personal sobre el uso de las imágenes en los medios de comunicación
El empleo de la imagen
ayuda a situar y reflejar mucho mejor las informaciones escritas. Por ello, el
uso de imágenes relacionadas con la información de la que hablamos es
fundamental. Teniendo esto en cuenta, debemos hacer diferentes matizaciones a
la hora de publicar una imagen en un medio de comunicación. En primer lugar, la
imagen debe informar, no es un accesorio estético de la maquetación de la
información. En segundo lugar, la imagen debe respetar la legalidad vigente, y
es que no todo es publicable desde el punto de vista legal; en este sentido
debemos respetar ante todo los derechos fundamentales al honor, a la intimidad
y a la propia imagen de las hipotéticas personas retratadas en una fotografía.
Finalmente, la fotografía debe ser moral. Este es el caso más difícil a la hora
de dilucidar su aparición o no en los medios, pues la moral es de cada
individuo. El fotoperiodista debe informar con la imagen pero sin caer en las
ansias de trascendencia o fama, debe alejarse del morbo y respetar en todo
momento a la persona captada en la imagen. Otro criterio que debe tener en
cuenta el periodista dedicado a la información fotográfica es el respeto al
buen gusto y el uso del sentido común. No todo es publicable porque no todo es
noticia.
En este debate sobre la
captación de imágenes fotográficas hay casos muy concretos que no permiten
plantear reglas generales de comportamiento o actuación del profesional
informativo. Como por ejemplo, imágenes de muertos en atentados terroristas o
en masacras o catástrofes naturales. Son casos muy concretos que merecen ser
tratados casuísticamente, pero se puede decir que no todo vale para llamar la
atención o llegar a la conciencia del ciudadano que solicita información. Es
cierto que la muerte atrae al lector, que la sangre vende y que lo triste se
consume más. Pero nuestra labor, en tanto que informadores, no consiste en
reventar tiradas de medios de comunicación; nuestra labor es informar de una
forma veraz y respetando a los demás.



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