lunes, 2 de mayo de 2011

Una buena foto puede despertar muchas conciencias

       Conferencia de Diego y Daniel Caballo, Antonio Cabello y Agustín Catalán sobre fotoperiodismo

El periodismo, el arte de escribir y contar la realidad del acontecer tiene cuatro campos: el audio, el vídeo, el texto y la imagen. Informar mediante la plasmación de la realidad en una imagen se ha venido a llamar fotoperiodismo y este fue el tema de la conferencia que tuvo lugar ayer en el salón de actos de la Facultad de Ciencias de la Información de la UCM (Universidad Complutense de Madrid).
En esta conferencia, una vez que se solucionaron los problemas técnicos, participaron reconocimos fotoperiodistas como Diego Caballo, “una institución del periodismo gráfico” en palabras del profesor del Moral, quien continuó presentado al conferenciante diciendo que es el hombre gráfico de la Agencia EFE.
“El desarrollo de la fotografía significó autenticidad y veracidad en la información”, manifestó Diego Caballo. Una buena foto debe informar, imponer y emocionar y no sólo tiene que pasar por el subconsciente, también tiene que llegar al corazón, defendió el conferenciante. El experto fotógrafo continuó definiendo, ante los estudiantes presentes en la conferencia, las cualidades que debe tener una buena foto, y en este sentido argumentó que la buena foto elimina la “paja” del texto y ayuda a recopilar información y emociones; además, a diferencia del texto, la foto es más reflexiva, incluso más que una imagen en movimiento, sostuvo Diego Caballo.
Diego y Daniel Caballo. Fuente: revistaperiodistas.com
Pero el fotógrafo no sólo habló de la captación de imágenes, también dedicó unas palabras a la labor informativa en lugares con conflictos bélicos. “Los periodistas que narran una guerra se pueden contar con los dedos de las dos manos porque muchos lo cuentan desde la habitación de sus hoteles”, criticó Diego Caballo en la conferencia. Y prosiguió aconsejando a los futuros periodistas congregados en el salón de actos de la Facultad de Ciencias de la Información que “el sueño empresarial de la comunicación es la polivalencia, tienes que hacer de todo pero es difícil ser bueno en todos los campos de la comunicación y por ello hay que caminar hacia la especialización”. En un momento en el que las innovaciones tecnológicas se han convertido en una herramienta esencial para el periodista, el conferenciante abdujo a la especialización como el único camino posible para que el periodista se adapte a las circunstancias cambiantes de su labor. “Especialización es el futuro, tenemos que dominar la técnica para evitar que la técnica nos domine a nosotros”, dijo el fotoperiodista.
Diego Caballo definió al periodista como “el intermediario entre lo que pasa y la gente” y terminó su intervención alegando que en el fotoperiodismo hay que sentir lo que se quiere contar porque “sin sentimiento no hay foto”, pero también “debemos saber distinguirnos del ruido”, en clara alusión al sensacionalismo fotográfico que cae en el morbo para causar más impacto en la sociedad.
A continuación tomó la palabra en la conferencia Antonio Cabello, director de la revista Arte Fotográfico, quien habló de la dificultad que existe para sacar a la luz una revista en papel especializada en contenidos fotográficos. Y es que, “a pesar de las nuevas tecnologías, la publicación de revistas gráficas es muy lenta y además los contenidos pueden quedar obsoletos muy pronto”, reconoció el director de Arte Fotográfico.
Sobre la labor del periodista dedicado a contar lo que sucede con imágenes advirtió que no puede existir ninguna manipulación. “El fotógrafo tiene que estar tan presente en la acción que su propio sudor impregnará la fotografía”, describió Antonio Cabello.
Antonio Cabello. Fuente: antoniocabello.info
Cuando terminó la intervención de Cabello se proyectaron diferentes fotografías de la revista. La mayor parte  pertenecían a conflictos, masacres o desastres naturales. Los alumnos y profesores presentes allí pudieron ver fotografías muy impactantes y emocionantes, muchas de ellas llegaban a lo más hondo del ser humano porque no es fácil ser indiferente ante imágenes del atentado del 11 de marzo de Madrid o no sentir un escalofrío al ver el sufrimiento humano causado por los múltiples conflictos bélicos del momento.
Después fue el turno de Daniel Caballo que habló de La fotografía en los grandes desastres, donde trató los atentados terroristas de Nueva York, Madrid y Londres desde el punto de vista de la ética profesional. “No son los disparos de armas de fuego los que nos suelen despertar sino que despertamos por la fotografía, que tiene un gran carácter reflexivo”, defendió el fotógrafo en la conferencia.
Ante momentos de crisis humanitaria y necesidad, ¿debe el fotógrafo presente intervenir o debe ser un observador imparcial? Así planteó Daniel Caballo el conflicto interior y social al que se enfrenta todo periodista en su que hacer. Y en relación a esto comenzó a describir el diferente tratamiento que habían dado a los tres atentados en lo que a la publicación de fotografías se refiere.
“En el 11-S hubo bastantes imágenes de las torres cayendo, todas fueron vistas generales y no se pudieron ver imágenes de muertos. Un hombre que se tira de la torre para no morir quemado es la única imagen de muerte que hemos podido ver sobre este acontecimiento”, objetó el conferenciante. En las imágenes de los atentados de Nueva York hubo una gran censura. “Fueron fotografías gubernamentales que el gobierno no dejó publicar, en ningún caso vimos sangre”, criticó el fotoperiodista.
“El 11-M presenta el caso contrario, son fotografías sin morbo y que retratan muy bien cómo deben plasmarse las imágenes de dolor”, sostuvo Daniel Caballo ante los futuros periodistas presentes en la conferencia. Y prosiguió diciendo: “lo que no se puede hacer es manipular la fotografía para que cuente lo que queremos”. Las que en ningún caso se deben publicar son fotografías que caen en el morbo, aunque el fotógrafo las tiene que hacer, reconoció el conferenciante. “En los atentados del 11-M, más que censura gubernamental hubo un gran autocontrol por parte de los medios”, defendió.
“Sobre el 7-J no hay una gran cantidad de fotos, casi todas son de planos generales donde los ciudadanos  se convirtieron en informadores”, dijo Daniel Caballo. Y antes de terminar su intervención planteó la pregunta: “¿Nos conciencia más una imagen si salen muertos? Para responder a esta pregunta el fotoperiodista citó a Hans Jonas: “el autocontrol del profesional se presenta como la forma ideal para evitar posibles disfunciones en la ética”. Antes de ceder la palabra, Caballo hizo una advertencia: “muchas de las imágenes de muerte y sangre provocan repulsa en la gente y pueden hacer que pasen página, por eso hay que pensar muy bien qué imagen damos”.
Agustín Catalán. Fuente: LinkedIn. 
El último conferenciante en intervenir fue Agustín Catalán, fotógrafo del Periódico de Catalunya que en los últimos años ha cubierto gran parte de los conflictos armados. Catalán habló de sus vivencias como periodista en el sur de Afganistán dentro de las brigadas canadienses y entró en el debate antes planteado por Daniel Cabello sobre el rol que juega el fotógrafo cuando tiene ante el objetivo de su cámara a personas sufriendo. “Un periodista es un testigo, y un testigo siempre es una persona incómoda, yo creo que el fotógrafo tiene que pasar desapercibido”, defendió el trabajador del Periódico de Catalunya.
Agustín Catalán también habló de lo que debe hacer un buen fotógrafo ante situaciones difíciles y dijo: “un fotógrafo tiene que tener la suficiente sangre fría como para contar mediante la imagen lo que pasa; ante momentos complejos en un primer momento sacas fotos impulsivamente pero después en frío tienes que reflexionar”.
Tras la conferencia se abrió un turno de preguntas en el que se trataron sobre todo temas técnicos relacionados con los componentes de las cámaras fotográficas, trucos para mejorar la calidad de la imagen sin caer en la manipulación y asuntos enfocados a las vivencias personales de los fotógrafos que dieron la conferencia. Cuando todo terminó el numeroso público presente en el salón de actos de la Facultad de comunicación de la UCM irrumpió en sonoros aplausos.

Reflexión personal sobre el uso de las imágenes en los medios de comunicación

El empleo de la imagen ayuda a situar y reflejar mucho mejor las informaciones escritas. Por ello, el uso de imágenes relacionadas con la información de la que hablamos es fundamental. Teniendo esto en cuenta, debemos hacer diferentes matizaciones a la hora de publicar una imagen en un medio de comunicación. En primer lugar, la imagen debe informar, no es un accesorio estético de la maquetación de la información. En segundo lugar, la imagen debe respetar la legalidad vigente, y es que no todo es publicable desde el punto de vista legal; en este sentido debemos respetar ante todo los derechos fundamentales al honor, a la intimidad y a la propia imagen de las hipotéticas personas retratadas en una fotografía. Finalmente, la fotografía debe ser moral. Este es el caso más difícil a la hora de dilucidar su aparición o no en los medios, pues la moral es de cada individuo. El fotoperiodista debe informar con la imagen pero sin caer en las ansias de trascendencia o fama, debe alejarse del morbo y respetar en todo momento a la persona captada en la imagen. Otro criterio que debe tener en cuenta el periodista dedicado a la información fotográfica es el respeto al buen gusto y el uso del sentido común. No todo es publicable porque no todo es noticia.
En este debate sobre la captación de imágenes fotográficas hay casos muy concretos que no permiten plantear reglas generales de comportamiento o actuación del profesional informativo. Como por ejemplo, imágenes de muertos en atentados terroristas o en masacras o catástrofes naturales. Son casos muy concretos que merecen ser tratados casuísticamente, pero se puede decir que no todo vale para llamar la atención o llegar a la conciencia del ciudadano que solicita información. Es cierto que la muerte atrae al lector, que la sangre vende y que lo triste se consume más. Pero nuestra labor, en tanto que informadores, no consiste en reventar tiradas de medios de comunicación; nuestra labor es informar de una forma veraz y respetando a los demás. 

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