sábado, 7 de noviembre de 2015

San Blas, una tradición ancestral

Desde hace generaciones el día de San Blas es posiblemente la celebración religiosa más típica y tradicional de Montánchez. Se festeja el 3 de febrero y la esencia de la fiesta ha cambiado muy poco a lo largo del tiempo.

La tradición manda que después de misa de doce, un grupo de muchachas y señoras vestidas con el refajo extremeño salga en ‘procesión’ desde la ermita de San Blas y recorran las calles del pueblo. Estas portan en la cabeza un tablero con una variedad de dulces típicos de la temporada.
Estas piezas de madera van cubiertas con mantelería artesanal, flores y adornos de papel y una gran variedad de dulces típicos.
Fotografía realizada y cedida por Laura Lavado. 
Los dulces se venden. También los lazos propios del santo. Rojo para los hombres, rosa para las mujeres, blanco para los niños y negro para las personas enlutadas. Esta cinta se ata en el cuello y la tradición religiosa augura que te protegerá en salud.
La jornada anterior y al caer el día, en la plazoleta del barrio de San Blas se prende la velá, una hoguera que ‘purifica el espíritu’. Es frecuente que los niños del pueblo introduzcan un corcho en el interior de la hoguera y se tiznen la cara de negro. No obstante, este año no ha sido fácil esta tradición entre los niños, pues las autoridades han puesto más impedimentos para que echen los corchos a la enorme lumbre.
En torno a la velá, en la noche de las candelas y frente a la ermita de San Blas, numerosos vecinos se calentaron y festejaron la celebración alrededor de la hoguera. Muchos montanchegos fueron al barrio a celebrar esta festividad.
San Blas es una tradición muy seguida en el pueblo. Sin embargo, a causa de las fechas, muchos montanchegos que viven fuera del pueblo no pudieron acudir, ya que este año el 3 de febrero fue lunes. 

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