Creo férreamente que todos tenemos a nuestra media naranja en algún lugar de este mundo. La gente suele decir que cada uno de nosotros estamos predestinados a una persona determinada con la que encajamos y casamos a la perfección. Creo que todos los que piensan así tienen razón. Creo que todos estamos destinados a pasar nuestros días con una persona.
Vagamos largo tiempo buscando a esa persona que nos haga feliz para el resto de nuestra vida, y muchos de nosotros nos frustramos porque no aparece. Nos creemos desgraciados y nos acomplejamos ante los felizmente emparejados. Y no somos conscientes de que nuestra existencia como humanos no se reduce a emparejarnos para tener descendencia y que la especie perdure (como se nos dice desde la biología). Las parejas homosexuales, por ejemplo, no tienen en su naturaleza esa necesidad inherente de lograr la reproducción, y no por ello dejan de ser humanos.
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| Fuente: lucasteka.blogspot.com.es/ |
Nuestra media naranja es aquella que nos entiende con una pequeña mirada, es quien nos completa y complementa a la perfección, es quien nos atrae físicamente, pero también intelectualmente y como persona. Nuestra media naranja se parece mucho a nosotros, pero también es muy distinta. Es aquella de la que sabemos gran parte de sus pensamientos, opiniones o emociones; aquella persona de la que sabemos lo bueno y lo malo, es por quien sentimos admiración cuando el amor no nos ciega.
Todos tenemos alguna persona que completa nuestra mitad de la naranja y con la que podemos formar una naranja perfectamente cilíndrica (pudiera ser que la naranja fuera un símil que hace referencia a círculo, forma geométrica perfecta y muy relacionado con el conocimiento). Muchos andan por la vida formando una naranja perfecta y su amor es pleno y perdurable. Otros creen que no están con su media naranja pero el instinto les insta a emparejarse de forma artificial para sentirse más plenos. A otros les ocurre todo lo contrario, nunca han encontrado a su media naranja, ni creen que exista ni les importa. Finalmente tenemos a un grupo formado por mitades de naranjas que saben quién es su otra mitad. Quién los completa y complementa a la perfección; y sin embargo, no están juntos. Estos últimos son los que peor lo pasan, son los que más sufren, son los más atormentados; pero también pueden ser los grandes románticos de este tiempo.
A lo largo de la historia los más notables románticos han sido personas atormentadas y nubladas por el amor. Una persona felizmente emparejada no puede ahondar en el amor de la misma forma que lo haría una persona que carece de tal, sólo cuando carecemos de algo nos acordamos de cuán importante era aquello que ahora nos falta. El amor sólo es vislumbrado en su plenitud por una persona con desamor.

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