Cuando llegan las crisis cíclicas de nuestro modelo económico a mucha gente le da por pensar. A falta de un trabajo donde quemar las horas que no dedicamos al ocio, muchos de nosotros nos paramos a pensar y nos damos cuenta de que nuestra sociedad está enferma. Nuestra prepotente sociedad occidental está maniatada de pies y manos por aquellos que la dominan y la gran mayoría calla. Estamos tan ocupados con nuestros grandes quehaceres cotidianos que se nos pasa por alto nuestra capacidad crítica. La crítica, el inconformismo, ese run run que a tantos molesta es algo necesario, porque una sociedad sin capacidad de crítica está perdida, está avocada al fracaso como colectividad humana.
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| Fuente: cubamatinal.es |
La enfermedad que sufre nuestra sociedad es el individualismo, una idea que se ha desarrollado de la mano del liberalismo y que pese a tener su origen en el siglo XIX contemplamos anonadados que nuestra sociedad en el segundo milenio es el resultado de la progresión histórica de ese primitivo individualismo.
http://www.youtube.com/watch?v=lgXJIRztXcQ&feature=related (Documental: "Consumismo y mentiras- La2"
Puede que la idea de individualismo no sea mala en sí misma, sobre todo en lo que al desarrollo de los derechos individuales se refiere; sin embargo, el uso que hacemos en el siglo XXI de esa idea es funesto. Individualismo no es hacer lo que quiero cuando quiero. En un plano más micro social: individualismo no es hacer nuestra vida sin importarnos los demás, no debiéramos aislarnos en nosotros mismos yendo pegados al auricular de nuestro reproductor MPmil de última generación.
Si somos unos seres tan sociales como se nos dice, ¿por qué necesitamos evadirnos de la sociedad en la que vivimos?¿Por qué en el transporte público de cualquier gran ciudad nadie mira a nadie, a nadie le importa nadie?¿Es que nos importa un bledo el resto de la gente?
Pese a que intentamos diferenciarnos del resto de las personas a través de la muestra de nuestra pertenencia a un grupo concreto, hoy somos más masa que nunca. El individualismo se ha expandido por nuestra sociedad con la misma rapidez que un cáncer, sobre todo en las grandes ciudades. Somos egoístas con el prójimo, sólo pensamos en nosotros, y como mucho en nuestro círculo más próximo; el resto de personas nos importa un bledo.
Resulta paradójico que el mayor grado de individualismo se dé en las grandes ciudades, donde pueden llegar a convivir millones de personas en muy poco espacio. Creo que en las zonas rurales aún quedan ciertos atisbos de cooperativismo y colectivismo. Puede que Rosseau no andara tan desencaminado con su idea de que la sociedad corrompe al hombre (y con esto no quiero decir que las zonas rurales no sean sociedad). Puede que el ser humano no sea tan social y sociable como se nos ha dicho.
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| Fuente: vanguardia.com.mx |
Combatimos nuestra atroz inseguridad social apartándonos del conjunto de la sociedad y nos replegamos sobre nosotros mismos o sobre un pequeño número de personas que se asemejan mucho a nosotros. Somos una sociedad segmentada y fragmentada en infinitos grupos dispares, muy diferentes en el aspecto físico y también en el de las ideas. Carecemos de valores colectivos, no tenemos un proyecto colectivo como sociedad. Hemos dejado que nos impongan la ley del más fuerte. La práctica del todo vale. Hemos permitido que nos despojen de todo aquello que nos unía y ahora lo único que nos importa es el yoísmo; es decir: sólo me importa yo, yo y yo.
Somos individualistas en extremo porque no nos importa lo que pase a uno u otro, sólo nos importamos nosotros. Sin embargo, pese a que somos un conjunto de ánimas que vagan por el círculo que nosotros mismos nos hemos trazado, nuestro comportamiento se asemeja mucho. Eso sí, se trata de nuestro comportamiento inconsciente. Sin querer hemos pasado a formar parte de la masa, puede que seamos muy diferentes porque nos empeñamos en serlo. Pero precisamente por eso somos tan parecidos.
Somos unos individualistas masificados, una masa homogénea compuesta por individuos egoístas. Puede que en esto sea en lo que ha devenido el primitivo individualismo del siglo XIX.


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